SE DESMIGAN...
Después de cinco generaciones haciendo un gran pan artesano y sus dulces castellanos, se confirma la noticia que con la marcha de turistas y veraneantes, y con fecha del 15 de octubre, un servicio básico para muchos vecinos y vecinas dejarán de poder comprar el pan reciente a la puerta de sus casas.
Estamos ante una de las consecuencias
más visibles del despoblamiento rural, nos dejaban los comerciantes, unos por edad otros por principios de economía y beneficio; el cierre sin perdón de nuestros centros médicos, los sacerdotes que se convierten en fijos discontinuos cada vez más discontinuos y cada vez menos fijos. Hoy, se confirma que la tradicional visita del panadero, se convertirá en una nuevo anhelo y de nostalgia.Es entendible, que en un mundo cada vez más competitivo, los panaderos para sobrevivir en este competitivo mundo con multinacionales que abaratan y con costes y costas que no paran de subir como la factura de la luz, el alto precio de materias primas como aceite o harina, son factores que conducen a la crisis del sector, y que quieren sobrevivir tienen que estar atentos y ágiles para poder ser competitivos.
Solo decimos un hasta luego a nuestros panaderos repartidores, sabiendo que en su tienda nos volveremos a encontrar a diario y en su amplio horario que no deja la posibilidad de la excusa.
SUERTE Y QUE UNA SEXTA GENERACIÓN PUEDA DISFRUTAR DEL PAN DE VERDAD.



No hay comentarios:
Publicar un comentario